Diafragma y Respiración

By Posible2006 (Own work) [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

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El diafragma es una hoja de músculo que separa la cavidad torácica de la abdominal, siendo el suelo de tórax y el techo del abdomen, es el músculo más aplanado que tenemos en nuestro cuerpo, tiene forma de cúpula e interviene en la respiración. Hay diafragmas en otras partes del cuerpo, como el diafragma urogenital, el diafragma pélvico y los diafragmas en el tímpano y el iris del ojo.

Hay una respiración conocida como respiración diafragmatica o abdominal, que consiste en respirar profundamente en los pulmones mediante la flexión del diafragma. Esta respiración profunda  expande el estómago en lugar del pecho. Se la considera una forma más sana  de coger y utilizar el oxígeno.

Unidos al diafragma además de los pulmones, hay la arteria aorta y la  vena cava inferior, el corazón y el esófago que lo traspasa a través de una abertura. Todo este conjunto se relaciona por la parte superior con la tráquea, faringe, músculos de la base del cráneo, uniéndose la base de la cabeza y cuello con el propio diafragma, como si fuera un  gran ligamento central. El diafragma también está sujeto a la columna lumbar.

Podemos suponer que ciertos bloqueos en el funcionamiento del diafragma pueden producirnos problemas cardiacos, pulmonares, en las costillas, cuello y nuca.

El diafragma reposa encima del hígado, estómago, bazo, con lo que estos se ven afectados por el continuo movimiento del mismo, que hace que estos órganos trabajen, provocándoles un movimiento de bombeo que les hace vaciar los jugos y flujos, consiguiendo que se mantengan limpios, también ayuda a vomitar y a la expulsión de las heces y la orina.

Hay algunos trastornos que dificultan el funcionamiento normal del diafragma, como la hernia hiatal que hace que el esófago abdominal  se levante hacia la cavidad torácica. Esto pasa por una rotura o alguna debilidad del músculo del diafragma.

Las contracciones involuntarias del diafragma causan hipo. Pueden ser producidas por comer muy rápido o por otras causas desconocidas, acostumbra a durar unos minutos y no tiene mayores consecuencias, aunque sí que es bastante molesto.

La Respiración y el Diafragma

La respiración en su movimiento capta la energía en la inspiración y la fija en la tierra. Y la tierra se eleva al cielo con la exhalación. El diafragma reparte la energía por el cuerpo ayudando a equilibrarla. Abre o cierra nuestro canal energético consciente.

La respiración está asociada al sentir. Así cuando nos damos un golpe  emitimos un grito, que cierra la glotis y corta la respiración porque no queremos “sentir” el dolor. Cuando acabamos de hacer un esfuerzo, inspiramos fuerte y nos llenamos de aire porque queremos “sentir” el bienestar del posterior descanso. Muchos bloqueos respiratorios  están relacionados con bloqueos emocionales.

El miedo, la ansiedad, los estados de alerta inmovilizan el diafragma.

Ante una situación de peligro tenemos la sensación de que “se nos cierra el estómago” y que “se nos corta la respiración”, no llegando el aire al estómago.  Esto es porque el diafragma se contrae, la respiración se convierte en respiración de miedo, inspiramos tensando los músculos del cuello, hombros y espalda. El cuerpo se cierra para que no pase ninguna energía peligrosa, en estos momentos, lo mejor,  es tomarnos un momento para intentar relajarnos y forzar  la respiración.

En osteopatía, hay varias técnicas para mejorar el funcionamiento de este músculo, ayudados con ejercicios respiratorios para que  tomemos conciencia de como respiramos y aprender de forma autónoma  a tener un mejor control y uso de la respiración y con ello de los elementos que hemos visto que se relacionan.

Masaje para liberar bloqueos emocionales

Ponemos las manos juntas sobre el plexo solar, donde acaba el esternón, hacemos respiraciones profundas y pasamos la mano con una presión firme desde el punto donde estamos hasta el ombligo varias veces.

Desde el mismo punto t mientras respiramos presionamos profundo por todo el borde de las costillas, varias veces.

Manteniendo la mano sobre el plexo y seguir el movimiento poniendo  las manos al lado de las ultimas costillas siguiendo el ritmo de la respiración.

El bloqueo del diafragma puede causar diferentes síntomas molestos, como, cansancio, hormigueo, angustia, tristeza, miedo, rabia, ganas de vomitar, sensación de ahogo, tensión muscular.

Y todo esto es porque el diafragma es el centro de todas las cadenas musculares de nuestro cuerpo.

 

Josep Masdeu Brufal
Naturópata

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